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Contagios y protecciones contra COVID en la industria del procesamiento de la carne

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El 11 de marzo cumplimos dos años de la declaración de la pandemia por COVID 19 en el mundo. Los aprendizajes son esperanzadores, pero aún falta mucho por ajustar para volver a “la normalidad”. 

Aunque el virus tiene efectos concretos sobre la salud, hay muchas cosas en nuestra vida cotidiana que ya estaban funcionando mal antes de que llegara esta enfermedad. Los contagios, el padecimiento y la recuperación han golpeado de manera desigual a las personas trabajadoras, a sus familias y a sus comunidades.

En estos años hemos aprendido que: 

  • Hay condiciones de salud (físicas) que elevan los riesgos de contagiarnos, enfermarnos gravemente o morir.

  • Hay condiciones sociales que elevan estos riesgos físicos: las condiciones de vida, las condiciones de trabajo, el contexto social según el origen étnico y racial.

  • No hay una respuesta única, efectiva y 100% segura para todas las personas; pero hay prácticas que ayudan a reducir los riesgos.

  • Hay derechos que te respaldan como persona trabajadora.

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Desde el Centro de los Derechos del Migrante, insistimos en dar a conocer las protecciones que puedes recibir en tu lugar de trabajo. Para quienes se emplean en la industria de procesamiento de carnes o proteínas (pollo, res, cerdo, pavos, mariscos y pescados), la etapa más alta de contagios fue particularmente dura.

Antes del inicio de la pandemia, las personas trabajadoras de las empacadoras de carne ya tenían condiciones laborales deficientes y peligrosas: grupos numerosos de personas trabajando al mismo tiempo, jornadas laborales largas en instalaciones cerradas, sin ventilación; descansos cortos (o no toman descansos); las estaciones de trabajo no permiten el distanciamiento social, y la energía y velocidad que demanda el trabajo puede ser agotadora. 

En pocas palabras, la industria del procesamiento de proteína tiene condiciones de trabajo con un alto riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas y, con mayor impacto en ciertas poblaciones étnicas y raciales en los Estados Unidos, que están desproporcionadamente presentes en esta industria. 

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En octubre de 2021, el Congreso de los Estados Unidos investigó a detalle el impacto de los contagios por COVID-19, en cinco de las compañías más grandes de la industria del empaque de carne (JBS, Tyson, Smithfield, Cargill y National Beef). Para darte una idea, estas cinco empresas representan 80% del mercado de carne de res y 60% del mercado de carne de puerco en los Estados Unidos. Este mayo de 2022, publicaron el informe (disponible únicamente en inglés).

Algunos de los hallazgos de este informe son: 

  • Las personas trabajadoras de las empacadoras de carne arriesgan su salud y seguridad para mantener el mercado de la carne funcionando para las y los consumidores, y para las empresas. 

  • La respuesta para la protección de las personas trabajadoras en esta industria durante el inicio de la pandemia no fue suficiente: 59 mil infecciones y al menos 269 personas fallecidas, casi el triple de lo que se reportó inicialmente. 

  • Casi la mitad de la población de personas trabajadoras empacadoras de carne es de origen hispano (44.4 %) y aproximadamente una cuarta parte (25.2%) son negras. 

  • Las personas trabajadoras fueron presionadas para permanecer en el trabajo a pesar de las condiciones inseguras. Desde los puestos más altos de las empresas, se les comunicó que tener miedo de COVID-19 no era una razón para renunciar a su trabajo y no hacía a las personas elegibles para la compensación por desempleo.

  • Las empresas se resistieron a la exigencia de implementar protocolos mínimos de seguridad frente al COVID-19: pruebas, mascarillas, temperatura, distanciamiento social. 

Las empresas del procesamiento de carne pueden hacer mucho más para garantizar protecciones a las personas trabajadoras a partir de esta experiencia, con la misma energía e interés que se defendieron del cierre de las plantas, y de las recomendaciones de los centros de salud.

Aunque los contagios más graves y las muertes por COVID han disminuido, aún falta conocer los efectos a largo plazo de este virus sobre la salud, y las reacciones ante nuevas variantes. Sobre todo, falta fortalecer el ejercicio de los derechos de las personas trabajadoras para sostenerse en condiciones dignas, dentro y fuera del trabajo, frente a la pandemia. 

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Te invitamos a mantenerte atento a las noticias sobre COVID largo, y a informarte sobre tus derechos de salud y seguridad en el lugar de trabajo. Conversa con tu familia y con tus colegas sobre las protecciones que podrían recibir.