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Justicia en el camino: Elpidia, toda una vida descarnando jaibas para sacar adelante a sus 4 hijas.

Yo estaba casada y vivía con mis esposo y mis 4 hijas, cuando mataron a mi esposo me quede solita con mis niñas, tenía a mis padres y ellos me ayudaron a cuidarlas y viví muchos años en mi rancho en México, pero entonces alguien me dijo de la oportunidad de trabajar en EEUU. 

En el rancho no había trabajo, conocí a Jaime quien me conectó con el señor que llevaba a la gente. Él me ayudó a que viniera por primera vez a los Estados Unidos.

¿Cómo fue para ti el proceso de reclutamiento cuando migraste por primera vez?

Me dijeron que sacara mi pasaporte y esperara a que hubiera espacio, cuando hubo oportunidad me mandaron para acá.

La primera vez fue muy difícil, por los gastos, no porque nos pidiera dinero el reclutador, sino por el pago de derecho a visa, el pasaje y todos los gastos que antes nosotras necesitábamos cubrir, porque no nos regresaban ni un peso, ahora si nos reembolsan, no todo pero la mayor parte de los gastos si nos reembolsa el empleador, y eso del reembolso no tiene mucho tiempo, durante todas las temporadas que estuve en otra isla cerca de Washington, 9 años trabajando allá y nunca nos reembolsaron nada, es más antes nadie hablaba de reembolsos, fue aquí en Maryland que nos comenzaron a dar reembolso. Estuve en ese empleo en Washington y luego se cerró la fábrica y me fui a Maryland, luego estuve un año en Virginia, ahí trabajé ostión pero no me gustó porque no había máquinas, solo estuve ahí un año y al siguiente me vine para Maryland. Actualmente tengo 32 años trabajando con visas H-2B, año tras año.

¿Cuáles son los retos más importantes que enfrentaste en el trabajo?

Una se acostumbra a todo, a veces no es de que te guste o no, sino que tienes la necesidad de trabajar y dices: -yo voy a trabajar y voy a salir adelante, voy a aprender, sobre todo al principio porque hay gente que no puede aprender, porque no les gusta o no la hacen en ese trabajo, trabajan un tiempo y si no aprenden se van, aquí se ha ido mucha gente que no alcanzan a aprender cómo hacer la limpieza de la jaiba y los patrones empiezan a decir que la carne tiene hueso, que la carne tiene esto y lo otro, muchas cosas y la gente se cansa, se desanima.

Imaginate antes entrabamos a las 3 de la mañana y veníamos saliendo a las 3-4 de la tarde, estar en un mismo lugar, destapar el cangrejo y le sacas la carne tan poquita que no ves nada y pues mucha gente se desespera, pero uno dice “voy a aprender y voy a tratar de salir adelante”, uno no se puede salir tan fácilmente de un trabajo, no se puede, no tenemos ese beneficio de decir yo no la hago aquí,  me voy a otro lado, porque igual ahí está el contrato y el contrato es sólo con este trabajo y con este patrón y ahí tenemos que estar, al menos que el patrón diga ya no, y el patrón lo ha hecho, si una no libra la cantidad o logra hacer las libras que nos requieren o a él no le gusta nuestro trabajo, pues nos despide.

Siempre he dicho en diferentes espacios que hay que buscar la forma para que el patrón al menos nos proporcione transporte para cuando necesitamos ir a la clínica, porque aquí si necesitas ir a la clínica hay que buscar transporte y quien te lleve para recibir atención médica te cobra 100 dólares, además de que necesitamos comprar medicamentos que son muchas veces muy costosos. 

Yo aquí en el trabajo tuve un problema serio, fue una persona que me falto el respeto y salí muy enojada y le fui a decir al patrón, pero no pude explicarle la situación porque no sé hablar inglés, pero el patrón nunca quiere saber sobre los problemas que nosotras, las trabajadoras enfrentamos.

¿Porqué decidiste integrarte al Comité de Defensa del Migrante?

Por lo mismo que hay muchos abusos, a veces la misma gente que esta trabajando con uno, los patrones o gente que trabaja con ellos no respetan nuestros derechos, hay discriminación, no hay atención médica, las viviendas están en malas condiciones, por ejemplo. Pero yo me metí al Comité precisamente por eso, porque tienes una forma de defensa,  de ayuda, puedes hablar sobre los problemas y abusos y ya no te da tanto miedo, porque mucha gente tiene miedo de alzar la voz, como ahorita que estamos en la segunda semana de trabajo y hemos trabajado por ratitos y en esa primer semana nos pagaron 14 horas y esta semana trabajamos 20 horas y no me estaban pagando completo el salario de estas pocas horas de trabajo, me estaban quitando 3 horas, pero ahora sí me siento con confianza de reclamar mi pago completo.

Y por eso, porque te puedes defender, o tienes a  donde acudir para preguntar si es mi derecho o no, y el comité es para eso, para que te asesoren para que te digan qué hacer, para poder levantar la voz.

¿Qué les dirías a las personas que están pensando migrar o que están trabajando en este tipo de industria y enfrentando violaciones a sus derechos?

Que se defiendan y que digan lo que es, porque a mi no me parece justo trabajar y no recibir lo que me corresponde por mi tiempo y mi trabajo. También diría no tengan miedo a decir el problema que tienen, ya ahorita el comité y el CDM están en todos lados y la gente ya tiene información del apoyo al migrante y del comité.

Ahorita aquí en la Isla, todas las jaibas ya saben sobre CDM y el comité, porque nosotras les hemos platicado y han venido integrantes del CDM a hacer capacitación, historias, videos   sobre cómo  organizan y apoyan, de cuales son nuestros  derechos, ahorita ya no deberían tener miedo, deberian de hablar, algo que no les guste o algo que vean que está mal, simplemente hay que hablar y hay que quitarse el miedo.

¿Alguna reflexión sobre los cambios en las reglas de las visas H-2 o cosas que le gustaría que mejoraran en las visas H-2B?

Sobre  las visas H-2B me gustaría que se lograra el beneficio y derecho a la salud, la atención a la salud eso es lo que a mi y a muchas aquí nos gustaría y no solo por quererlo sino porque se necesita. El acceso a la salud sobre todo el traslado, que tengamos asegurada la posibilidad de ir  a la clínica y poder tener los medicamentos que nos recetan, eso sería un gran avance. 

Si tu también eres una persona trabajadora migrante y tienes interés en proteger y defender tus derechos laborales, únete a la lucha, comunícate al Centro de los Derechos del Migrante (CDM) desde México al +52 55 9661 6771 o desde los Estados Unidos al +1 667 217-5738 para recibir asesoría e información sobre el Comité de Defensa del Migrante.